Cómo los algoritmos de las aplicaciones de citas nos unen… y también pueden separarnos
¿Alguna vez has pensado que las aplicaciones de citas pueden estar jugando en tu contra?
Pues dejame decirte que estas aplicaciones simplemente buscan personas similares a ti: alguien con tus intereses, tus preferencias, tu edad, tu ubicación y aquello que crees que estás buscando en una pareja.
Y sí, en parte es así. Pero hay algo que quizá no has pensado: cuando utilizas una aplicación de citas, no solamente estás interactuando con personas. También estás interactuando con un algoritmo. Y ese algoritmo está tomando decisiones sobre qué perfiles mostrarte y cuáles no.
¿Cómo decide una aplicación quién podría gustarte?
Las aplicaciones de citas utilizan diferentes sistemas de recomendación para encontrar posibles coincidencias. Uno de ellos se basa en la información que proporcionas: edad, ubicación, intereses, preferencias y otras características que completas en tu perfil.
El problema es que no siempre somos completamente precisos al describirnos. Incluso existen investigaciones que han encontrado diferencias entre lo que las personas declaran en sus perfiles y algunas de sus características reales.
Y aquí aparece algo interesante: el algoritmo trabaja con la información que nosotros le damos. Si la información es incompleta, exagerada o simplemente no representa quiénes somos realmente, las recomendaciones también estarán condicionadas por ella.
Después aparece el aprendizaje del algoritmo Otro tipo de sistema conocido como filtrado colaborativo. En términos sencillos, el algoritmo aprende de nuestro comportamiento dentro de la plataforma. No solamente observa lo que decimos que nos gusta. También observa lo que hacemos. A qué perfiles prestamos atención, cuáles descartamos, con quién interactuamos y qué características parecen repetirse en nuestras elecciones.
Por eso algunas plataformas pueden llegar a predecir qué tipo de persona podría interesarnos. Y aquí aparece una pregunta que me parece mucho más interesante: ¿El algoritmo realmente sabe quién nos conviene o simplemente aprende a mostrarnos aquello que solemos elegir? Porque no necesariamente es lo mismo.
Similaridad no siempre significa complementariedad.
La promesa de muchas aplicaciones de citas está relacionada con encontrar personas compatibles que se da cuando dos personas pueden compartir intereses, valores, objetivos o estilos de vida y encontrar en esas similitudes una base para construir una relación.
Pero existe otro concepto que considero fundamental cuando hablamos de relaciones: la complementariedad. La complementariedad implica que dos personas pueden tener características diferentes que, en lugar de alejarlas, pueden permitirles potenciarse mutuamente.
Por ejemplo: Una persona puede disfrutar muchísimo de socializar, mientras que la otra puede preferir espacios tranquilos. Una puede ser más espontánea y la otra más estructurada. Una puede tomar decisiones rápidamente y la otra puede analizar antes de actuar. Ojo, No significa que las diferencias siempre funcionen.
La complementariedad no consiste en justificar incompatibilidades. Se trata de que ciertas diferencias puedan convivir, respetarse y aportar nuevas perspectivas a la relación. Por eso considero que compatibilidad y complementariedad no son necesariamente opuestas. Podemos compartir una base de valores y, al mismo tiempo, tener diferencias que enriquezcan el vínculo.
Y es aquí donde la psicología entra en esta conversación.
Porque antes de preguntarnos: “¿Qué persona debería mostrarme el algoritmo?” quizás deberíamos preguntarnos: “¿Qué tipo de persona estoy buscando y por qué?”.
Nuestras elecciones afectivas no surgen únicamente de una lista de características racionales. Nuestra historia, nuestras experiencias y la manera en que aprendimos a relacionarnos también pueden influir en nuestros vínculos.
Aquí entran los estilos de apego. John Bowlby desarrolló la teoría del apego, que posteriormente fue ampliada por otros investigadores. Desde esta perspectiva, las experiencias tempranas de vinculación pueden influir en la manera en que construimos relaciones y buscamos seguridad emocional.
De manera general, hablamos de estilos de apego seguro, ansioso, evitativo y, en algunos modelos, desorganizado.
Apego seguro
Las personas con un estilo de apego seguro suelen sentirse más cómodas con la intimidad, la confianza y la autonomía dentro de las relaciones. Pueden establecer vínculos cercanos sin que la cercanía implique perder su independencia.
Apego ansioso
Puede existir una mayor preocupación por el abandono o por no sentirse suficientemente querido. La necesidad de confirmación, seguridad y cercanía puede adquirir un papel importante dentro de la relación.
Apego evitativo
Puede existir una mayor dificultad para expresar necesidades emocionales o para sentirse cómodo con una intimidad profunda. Algunas personas pueden valorar mucho su independencia y tomar distancia cuando perciben demasiada cercanía.
Apego desorganizado
Puede combinar características de los patrones ansiosos y evitativos, generando una relación más ambivalente con la intimidad y la seguridad emocional.
Y aquí quiero hacer una aclaración importante: tener un determinado estilo de apego no significa que estés condenada a relacionarte siempre de la misma manera. Nuestros patrones pueden cambiar y nuestras experiencias posteriores también pueden influir en la manera en que construimos vínculos.
Entonces, ¿qué tiene que ver todo esto con las aplicaciones de citas? Mucho.
Porque podemos cambiar de aplicación. Podemos cambiar nuestras fotografías. Podemos cambiar nuestra descripción. Podemos ampliar nuestros filtros. Podemos hacer match con cientos de personas.
Pero existe algo que ningún algoritmo puede hacer por nosotros: conocernos realmente.
Si no sabemos qué necesitamos en una relación, qué límites tenemos, qué estamos dispuestos a aceptar, qué patrones repetimos y qué tipo de vínculo queremos construir, podemos tener cientos de coincidencias y seguir eligiendo desde los mismos lugares.
Y aquí mi conclusión:
Ningún algoritmo va a salvarte de repetir los mismos ciclos con diferentes personas.
Por eso, antes de buscar una cita, quizá valga la pena hacer algo que ninguna aplicación puede hacer por ti: conocerte.
Y esa respuesta puede cambiar completamente la manera en la que eliges tus relaciones. 🤍
El autoconocimiento te ayuda a elegir.
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